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Año del Gallo de Madera Yi You

(Agosto 2010- Agosto 2011)

gallo

 

Este martes 10 de Agosto de 2010, con la llegada de la segunda luna nueva después del solsticio, se celebra el inicio del nuevo año energético. El año energético comienza cuando la energía ascendente y vitalizadota del sol retorna a nuestro hemisferio sur anunciando el comienzo de la vida, el color, la fertilidad y la abundancia que nos brinda la aclamada primavera, que alcanzará su ápice aproximadamente, 45 días después, para el equinoccio de primavera.

Muchos se preguntarán por qué se habría de celebrar el “año nuevo chino” en esta fecha, si en realidad corresponde al 4/5 de Febrero. Pues bien, esto es debido a que el 4/5 de Febrero, es el día en que aparece la segunda luna nueva después del solsticio de invierno en el hemisferio norte, anunciando el mismo evento que ahora nos compete, la emergencia de una energía creativa, pujante, expansiva y creciente: La primavera. No podríamos mantener igualdad en este rito en la misma fecha, puesto que si celebráramos el 4/5 de Febrero, estaríamos bastante fuera de contexto y celebrando la llegada del otoño en nuestro hemisferio sur. En otras palabras, igualmente absurdo que ir en traje de baño a sumergirnos en el mar y disfrutar de la playa estando desnudos en pleno invierno.

Cuando los chinos ordenaron los 12 nombres animales de su horóscopo (12 ramas terrestres) en su calendario solar anual, advirtieron que Júpiter, el planeta observable más grande y su regente cultural, se movía de manera contraria al sol y las estrellas desde nuestra perspectiva. Entonces crearon Tai Yin (la gran oscuridad), un planeta imaginario que es equivalente a Júpiter, pero que se mueve en sentido contrario a éste, es decir, de Este a Oeste, igual que las estrellas y el sol. De esta manera resolvieron esta falta de congruencia entre el Gran Júpiter y el ciclo progresivo de los 12 animales que representan las 4 estaciones y la luz del sol alrededor de nuestro planeta.

Pues bien, todo buen estudiante y practicante de astrología china y Feng Shui sabe que Tai Yin es el planeta que rige el animal del año y que los 12 animales o ramas terrestres representan las estaciones y energías solares. Es por esto que conforme Tai Yin fue avanzando en un sentido en el hemisferio norte (siguiendo sus ciclos estacionales) en nuestro hemisferio sur fue marcando las estaciones contrarias, y por ende, otros animales. Razón por la cual el calendario energético (que usa nomenclatura derivada de los chinos) en nuestro hemisferio sur, es distinto, de igual manera como siempre han sido distintas y opuestas nuestras estaciones.

De esta manera, este año energético que comienza el 10 de agosto de 2010, corresponde al año del gallo de madera Yi You. Este año el gallo nos brindará oportunidades de crecimiento económico mediante el trabajo en equipo, ya que si bien el gallo domina y ejerce liderazgo sobre una gran cantidad de gallinas y otros gallos que ocupan posiciones inferiores en su estructura jerárquica, es por sobre todo un animal gregario y domesticable, por lo cual este es un año para liderar con carisma, justicia, igualdad y honestidad. Estas son cualidades relevantes del gallo, por lo cual todo líder que sea frontal, correcto, escrupuloso, riguroso con el cumplimiento de normas y por sobre todo justo y honesto con su equipo, crecerá económicamente de manera significativa este año. Por ende el mensaje es: para hacer dinero, trabaje con los demás y sea equitativo en la administración de las ganancias.


El año del gallo puede traer igualmente grandes cambios en los gobiernos y en el liderazgo que ejercen las figuras de estado, por una parte porque el gallo incorpora algo que el mono, el año anterior, no tenía, que es la firmeza, la rectitud, la honestidad y además por que el gallo de madera tiene una especial consideración por lo demás, por lo cual pudieran ocurrir cambios legislativos que amparen con igualdad de oportunidades a muchos grupos minoritarios y discriminados, ya que este es un año para impartir justicia, descubrir verdades, hablar con honestidad y comportarse bajo el ideal de los valores universales. Por ende todos aquellos que sean escrupulosos en su proceder recibirán especial ganancia desde el gallo de madera y los que no lo sean, serán castigados bajo su severidad normativa y marcial.

En general, es un buen año para los cambios en el trabajo y nuestras formas de hacer dinero, ya que el gallo con su cualidad trabajadora y responsable es elevado con la cualidad flexible, dinámica, expansiva y aumentativa de la madera yin.

Por otro lado, es un buen año para establecer conexiones, contactos, vínculos y relaciones con personas que quieran trabajar con entusiasmo, responsabilidad y honestidad, pues el gallo con su cualidad gregaria y su canto imponente, es capaz de capturar la atención de los suyos y congregarlos de manera fiel y cohesionada.

Esta cualidad de líder y centro de unión que posee el gallo, igualmente juegan en contra de los beneficios que se vienen este año, porque el gallo peca de vanidoso y puede perderse buscando protagonismo siendo rígido en su ideas, reteniendo el mando y la palabra con el fin de mantener su rango. Por esto, este año hay que aprender a escuchar, ser receptivos con los demás, relacionarnos horizontalmente y trabajar nuestra vanidad y orgullo. Si el gallo logra liderar y relacionarse este año con la flexibilidad de la madera, entonces habrá ganancia y equidad para todos.

 

 

 

 

Radiestesia, una herramienta para acceder a los mensajes subterráneos que entrega la Tierra.

© Por Nicolás Pierry
Psicólogo Ambiental
Consultor Profesional en Feng Shui
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Esta actividad ancestral, que antes era denominada rabdomancia, consiste en la búsqueda de napas, minerales subterráneos como también la lectura de los campos electromagnéticos mediante el uso de una horquilla, péndulo o varillas de madera o metálicas. Hoy bajo el nombre de radiestesia como popularmente la conocemos, proviene del griego Radius ‘radiación’ y Aisthesis ‘sensibilidad’, aludiendo a una capacidad natural que poseemos los seres humanos para obtener información electromagnética. No es el péndulo o la varilla por si sola la que registra la información, sino que estos instrumentos sólo amplifican lo que el cuerpo naturalmente registra, tal como lo hace la aguja de un voltímetro o de un amperímetro, lo cual nos da luces de una conexión natural que tenemos con las fuerzas de la tierra, de la cual no estamos del todo concientes.

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Figura 1. Ilustración que evidencia el trabajo de un grupo de radiestesistas (Agricolae, 1540).

Los orígenes de esta disciplina son bastante remotos. Uno de los primeros registros que existen sobre ella es un grabado Chino del año 147 a.C que muestra al emperador Yu, de la dinastía Hia (2.200 a.C), la primera dinastía imperial de China, sostenido un instrumento en forma de diapasón. Se dice que durante el llamado Imperio Celeste en la misma China, geomantes o conocedores de la tierra debían determinar si en aquellos lugares existían las " venas del  dragón" o salidas de los malos espíritus, como denominaban a las zonas donde existían corrientes telúricas malsanas para los seres vivos (Sociedad de Radestesia Chile, 2009, Orígenes de la Radiestesia, ¶1).

Hoy en día, bajo nuestra desconexión con la naturaleza y sus ciclos, debido al abuso tecnológico y la ignorancia con la cual nos han desorientado personajes como el Papa Gregorio XIII y luego René Descartes, hemos perdido esta capacidad para sintonizar con el entorno y sus señales sensibles, no obstante, la ciencia, cuando actúa a favor del espíritu nos permite comprender cómo es que ocurre este fenómeno que conocemos como radiestesia o sensibilidad a la radiación.

La Geobiología, por ejemplo, que es el campo científico interdisciplinar que explora las interacciones entre la vida, por un lado, y el ambiente físicoquímico de la Tierra, por otro, es la ciencia que estudia la correspondencia entre la tierra y la vida. Se ocupa del estudio de las energías terrestres y sus influencias en los seres vivos y en los condicionamientos que los procesos físicos del planeta le ponen al desarrollo evolutivo y ecológico de la vida.

De esta manera, la geobiología nos permite comprender, partiendo de la base científica afirmada por Albert Einstein, quien demostró que toda la materia es energía, aun cuando se encuentre en reposo, de que efectivamente la materia en acción como las napas de agua y otras formaciones rocosas y minerales, aun cuando yacen en reposo, irradian energía desde el fondo de la tierra, la cual repercute en los organismos vivientes.

El cuerpo, al igual que el resto de la materia, emite y recibe energía, campos electromagnéticos que se encuentran en constante interacción. A este respecto, estudios en neuropsicología han demostrado que el cuerpo es capaz de percibir señales electromagnéticas débiles y lejanas, difícilmente perceptibles, reaccionando de manera espontánea mediante sensaciones de presión o parestesias como hormigueo o picazón, etc. (Kholodov, 1994). Estos estudios nos dan cuenta de la reacción fisiológica del organismo aun frente a estímulos que no son registrados por los cinco sentidos. Esta cualidad, es precisamente a la cual nos referimos cuando hablamos de sensibilidad a la radiación o electricidad o energía, como quieran llamarle. El cuerpo está conectado a la naturaleza, registra y reacciona, y las horquillas, amplifican la señal dándonos la información que proviene desde la profundidad de la tierra.

Esta capacidad para conectarse o sintonizar también ha sido denominada capacidad de reflejo o resonancia con la energía o vibraciones de frecuencia que emite la materia, que luego se amplifican en nuestro cuerpo. A este respecto el geólogo inglés Tom Williamson, planteó que esta capacidad para percibir los cambios electromagnéticos, se debe a que dentro del organismo se haya un mineral llamado magnetita, el cual actuaría como brújula identificando estos cambios ambientales frente a los cuales reacciona el organismo.

En el caso particular de la radiestesia, a esta energía se le ha llamado radiación terrestre o telúrica, la cual al atravesar las napas de agua o las vetas metalíferas, alterarían el campo electromagnético normal del lugar, y de igual modo a las personas y evidentemente, al radiestesista, quien en dicho lugar observará el movimiento giratorio de la horqueta, péndulo o varillas, señalando dicho fenómeno.

Estos lugares cargados de energía electromagnética, no emanan su radiación desde fuentes exclusivamente telúricas, ya que la tierra recibe desde el cielo gran parte del electromagnetismo que devuelve al exterior. Los ‘rayos cósmicos o ultragamma’ descubiertos en 1902 por el físico austriaco Víctor Hess, que se originan en remotas partes del cosmos, penetran en la tierra hasta grandes profundidades. Las investigaciones científicas han comprobado que estos rayos se componen de electrones y protones que penetran en la atmósfera terrestre con la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo) y son capaces de penetrar hasta 1000 metros al interior de la superficie terrestre. Como cualquier otra radiación, los rayos ultragamma pueden ser desviados y reflejados por napas de agua o petróleo, o vetas de metales situadas al interior de la corteza terrestre, análogamente a lo que sucede con la luz que es refractada y reflejada por el agua.

Por otra parte, ya hacia finales de la segunda guerra mundial, un grupo de médicos e ingenieros europeos habían empezado estudiar las respuestas del organismo humano a los fenómenos de las radiaciones. El médico alemán Ernest Hartmann descubrió una red de líneas de fuerza que cubren el globo terráqueo, creando paredes de aire ionizado que van desde la superficie terrestre hasta la ionósfera. Estas líneas forman un campo magnético corriendo en dirección Norte-Sur y Este- Oeste, dividiendo el campo terrestre en una red de pequeños campos negativos y positivos alternadamente. Así, luego de años de investigación, ya en 1935, tras numerosas experiencias efectuadas en la ciudad en la que ejercía, llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y ejerce su actividad (Asociación Argentina de Radiestesia, 2009, Geobiología, Red de Hartmann, ¶ 8).

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Figura 3. Red magnética del planeta.

Esta red se puede detectar en todas partes, tanto en terreno llano como en la montaña, en el agua, en el exterior y en el interior de las viviendas. Si éstas son de varias plantas, está verticalmente presente en los mismos lugares de cada nivel. Estas líneas o bandas se orientan en función de los polos geomagnéticos; corren paralelamente en direcciones norte-sur y este-oeste. Su intensidad y densidad son muy variables, dependiendo de innumerables factores como son la hora del día y los cambios atmosféricos. No obstante se establece una constante de unos 21 cm de espesor y su disposición paralela a intervalos de 2.5 m en las orientadas norte-sur y de unos 2 m en las orientadas este-oeste. Se les ha llamado también "Constantes Vitales Terrestres", pues su armonía o distorciones nos muestran el grado de equilibrio o de desequilibrio de un lugar o sus alteraciones en un determinado momento. Por ejemplo, el espesor de las líneas puede ir de 21 a 80 cm durante un eclipse solar o hasta 120 cm durante un movimiento sísmico (Asociación Argentina de Radiestesia, 2009, Geobiología, Red de Hartmann, ¶ 12).

Los geobiólogos actuales califican esos cruces de Hartmann como "puntos geopatógenos", ya que, si bien siempre estamos expuestos a estas energías terrestres, el problema surge cuando los cruces influyen prolongadamente, durante años, sobre un organismo, ya sea vegetal, animal o humano, favoreciendo la aparición o evolución de enfermedades, particularmente el cáncer. Esto se produce principalmente cuando el punto geopatógeno corresponde al emplazamiento de una cama o de un puesto fijo de un trabajo. Es importante mencionar que los cruces de las líneas de Hartmann por sí solos no son inmediatamente nocivos, sus efectos negativos se ven potenciados cuando además se cruzan con napas de agua subterráneas, fallas geológicas o algún otro tipo de perturbación subterránea, que como ya vimos, irradian energía ultragamma, provocándose emisiones de radiación gamma e infraroja. En estos casos, es cuando los efectos son más notorios y perjudiciales para el organismo.

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Figura 4. Punto geopatógeno.

No obstante el panorama se puede poner aun peor, pues a través de los años se han descubierto otras redes de energía sutil, pero no se han detectado influencias notorias y no han sido investigadas con detalle, salvo las líneas de Curry (ver figura 4). Estas líneas de energía fueron llamadas así en honor a su descubridor, el Dr. Manfred Curry. Esta red se despliega globalmente de manera similar a la red Hartmann, pero diagonalmente con respecto a los puntos cardinales. La separación entre las líneas Curry de orientación Noreste-Suroeste oscila cerca de lo 8 metros; y entre las líneas Sureste-Noroeste es de 6 metros. El grosor aproximado es de 40 cm.

Algunos especialistas sostienen la hipótesis de que esta red se forma como consecuencia del efecto dínamo dipolar y toroidal, que se establece por la rotación constante del planeta Tierra y la generación de fuertes campos energéticos debidos a la fricción y resistencia entre la corteza terrestre y el núcleo o magma del planeta.

En la práctica, la importancia de éstas líneas sobre la salud sólo se detecta en la vertical de los cruces Curry y, sobre todo, cuando éstos se encuentran superpuestos a alteraciones telúricas y/o cruces Hartmann.

Dado que los cruces de estas cuadrículas de Hartmann y Curry se extienden por toda la superficie habitable, es inevitable que en un dormitorio haya uno o más cruces. Lo importante es que estos cruces nos estén justo en el sector donde yace el cuerpo dormido, sobre todo si además hay napas subterráneas o fallas geobiológicas. Cuando se dan estos casos, basta con desplazar la cama de los enfermos para constatar una mejora de su estado, iniciándose un proceso de curación.

Recordemos además, que hoy en día el desarrollo tecnológico ha proliferado de manera excesiva generando fuentes artificiales de radiación como son las antenas, los aparatos electrónicos, etc., los cuales conocemos como Sha-Qi o energía negativa, que no obstante, podemos neutralizar mediante la práctica del Feng Shui.

Considerando estos antecedentes y rescatando el saber milenario que nos brinda el Feng Shui, nuestro quehacer resulta imprescindible a la hora de pensar en el diseño y construcción de viviendas terapéuticas o saludables, no sólo conectadas con los ciclos de la naturaleza y los movimientos de los astros en el cielo, sino que además con la tierra donde se asientan, ya que el análisis topográfico es compatible con esta práctica ancestral.

En cuanto a lo anterior, existe un legado arquitectónico y más aun, en planificación urbana que nos ha dejado la humanidad, quienes en el pasado, habiendo estado conectados con la tierra y su sabiduría, construían sus ciudades estando en pleno conocimiento de estas redes y los efectos de las napas subterráneas en su calidad de vida.

En la antigüedad los mapas energéticos eran utilizados en la construcción de templos, iglesias, sinagogas, etc., ya que los puntos geopatógenos les brindaban un mayor nivel de energía a dichas locaciones. Por esta razón, a la hora de construir y planificar urbanísticamente las ciudades, consideraban las napas de agua subterráneas desde los 3 a 4 metros hasta los 300 metros bajo tierra; las redes magnéticas del planeta (Hartmann y Curry); las fallas o discontinuidades de la corteza terrestre donde se juntan roca y arena, o roca y arcilla, etc., ya entre éstas capas se producen cambios químicos; finalmente, los usos de los flujos de energía sagrada, que corresponden a las líneas que unen dos puntos geomagnéticos importantes (donde se cruzan todas las redes magnéticas) (Geobiology, 2009, Non visible architecture, ¶ 16).

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Figura 5. Líneas de alto flujo energético.

Estas redes probablemente comenzaron a generarse desde que se ubicaron las primeras construcciones megalíticas con grandes bloques de piedra. Los dólmenes, consisten en dos o más piedras verticales y encima una horizontal, generalmente acompañadas de otras piedras en los alrededores de grandes dimensiones y eran utilizados para demarcar sepulcros colectivos, por otra parte, los menhir eran grandes piedras alargadas colocadas verticalmente y se piensa que eran utilizados para contrarrestar energías negativas en un sector geográfico. Esto ha sido comprobado mediante estudios contemporáneos que han descubierto que los menhir se encuentran precisamente en intersecciones de líneas de Hartmann y Curry, es decir en puntos de alto magnetismo.

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Figura 6. Cruces magnéticos bajo los dólmenes.

El templo de Luxor en Egipto, sigue un patrón similar, no obstante en éste se incluye la consideración de una falla en el terreno que cambia el curso de la línea energética apuntando hacia una avenida de esfinges y el santuario de Amun en el templo Karnak, como se puede apreciar en la planta ilustrada en la figura 7 (Geobiology, 2009, Non visible architecture, ¶ 26).

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Figura 7. Quiebre en la alineación del templo Luxor, Egipto.

Lo mismo ocurre con la catedral de Notre Dame (ver figura 8), la cual tiene un quiebre en su alineación siguiendo una falla de 75 cm de ancho y 75 metros de profundidad. También se dice que esta variación se debe a una alineación con el amanecer en ciertos períodos del año, apuntando hacia la purificación y transformación. A su vez, el eje del coro está a 23,5º que corresponde al eje de rotación de la tierra (Geobiology, 2009, Non visible architecture, ¶ 28).

Al igual que muchas catedrales, Notre Dame en Paris, posee una serie de corrientes subterráneas entre los 14 y 45 metros de profundidad, que acarrean energía desde el fondo al frente de la edificación. En el pórtico de entrada la profundidad es de 14 metros (ala izquierda), mientras que en el centro del apse ésta llega a los 45 metros (ala derecha). Se puede observar que estas corrientes subterráneas, que como vimos transportan la energía de los rayos cósmicos o ultragamma, la concentran hacia los pasillos laterales, a su vez, los techos en forma de cúpula al interior reservan esta energía al interior del espacio.

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Figura 8. Planta de la catedral de Notre Dame.

Hay millones de ejemplos como estos, en todas las catedrales, iglesias y templos construidos en nuestra historia. Estas alineaciones con la tierra y el cosmos también se encuentran en edificios gubernamentales, los cuales se encuentran alineados entre si con otros edificios militares. Estos antecedentes dejan claro que a la hora de construir, no se ha dejado mucho espacio para la casualidad.

Al parecer los arquitectos y estrategas de las culturas pasadas y actuales, han tenido un claro conocimiento de los beneficios de construir en puntos de alto poder magnético, elevando grandes construcciones hacia los cielos, al igual que un dolmen, con el fin de alcanzar mayor poder dentro del territorio. Por lo visto, estas consideraciones han permitido crecer la popularidad y fuerza de grupos religiosos y políticos, que ciertamente han están haciendo uso de estos conocimientos.

Estos descubrimientos se pueden identificar en diversas culturas y lugares del mundo, lo cual da cuenta de una capacidad innata del ser humano para identificar el magnetismo gracias a su sensibilidad a la radiación que denominamos radiestesia y los campos electromagnéticos (Kholodov, 1994). No obstante, hemos perdido este conocimiento producto del avance tecnológico y la deshumanización y desacralización con que hoy se construye y habitan grandes edificios y enromes industrias contaminantes. El capitalismo imperante ha desfigurado el valor sagrado de lo propio y lo ajeno, lo interno y lo externo en una unidad contable que hoy corrompe a la moral y la ética.

Sin embargo, este es uno de muchos otros esfuerzos más por, reconectar a la humanidad, develar y dar a conocer lo que es verdaderamente valioso, y empoderar a una sociedad carente de fe, que ha perdido su capacidad para dialogar con el cosmos y la naturaleza. Que promueva el entendimiento y el despertar, de todo lo sustancial que yace adormecido en nuestro ADN, nuestras capacidades de conexión divina y de valor hacia las energías celestiales y terrestres que yacen: sobre, bajo, dentro y fuera de nosotros.

 

Referencias Bibliográficas:

 

Absolutely Feng Shui. (2009). The 15 Core Principles of Feng Shui. Extraído el 5 de Julio de 2009 de http://www.absolutelyfengshui.com/library/15-core-principles-of-feng-shui-1.php

Agricolae, Georgius. (1540). De re Metallica. Extraído el 5 de Julio de 2009 de http://archimedes.mpiwg-berlin.mpg.de/cgi-bin/toc/toc.cgi?step=thumb&dir=agric_remet_001_la_1556

Asociación Argentina de Radiestesia. (2009). Geobiología, Red de Hartmann. Extraído el 5 de Julio de 2009 de http://www.radiestesiaargentina.netfirms.com/geo/hartmann.html

Geobiology. (2009). Non visible architecture. Extraído el 5 de Julio de 2009 de http://www.geobiology.co.il/Articles/High_Energy_4.asp

Kholodov, Yu. (1994). A. A. Ukhtomskii's dominance principle of brain activity in the perception of electromagnetic fields. [Versión Electrónica]. Radiophysics and Quantum Electronics, 37, 48-58.

Sociedad de Radestesia Chile. (2009). Orígenes de la radiestesia. Extraído el 5 de Julio de 2009 de http://www.sociedadradiestesia.cl

 

 

La Flor de la Peonía:
Un espacio en su hogar para reencontrarse con su árbol familiar y encontrar el amor…

© Por Nicolás Pierry
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Las mujeres son las que engendran y nutren la vida. Son quienes dan continuidad al legado familiar y es a través del parto que traen al mundo a los descendientes que encarnan y mantienen vivo al inconciente de nuestro árbol familiar.

Es por esto, que cuando deseamos tener hijos y encontrar el amor de nuestras vidas, debemos acudir a las mujeres madres de nuestro árbol genealógico para que nos ayuden a encontrar el amor, para que nos ayuden a encontrar la madre o padre de nuestros hijos, aquel que sea apropiado y digno para que prosiga viviendo a través de nosotros el árbol eterno del que venimos.

Si no estamos en comunión con nuestros ancestros no hay manera de que nos ayuden a ser felices, puesto que ellos viven a través de nosotros e igualmente se autorealizan cuando nosotros lo hacemos.

Si su autorrealización pasa por dar continuidad a su legado, entonces debe invocar a sus antecesores para que lo ayuden a encontrar a otro que al igual que todos, venga a dar luz, amor, y resuelva en lo que pueda los temas del pasado, sólo así el árbol florece y trasciende en el futuro.

El ritual de la flor de la peonía es un bello ritual que se desprende de las antiguas prácticas chinas, donde las mujeres portadoras de la vasija que gesta la vida, abrían su flor de la peonía para atraer y llamar al amor y así dar continuidad a sus vidas, las de sus ancestros y las de sus hijos.

En china la flor de la peonia simboliza el amor y la sexualidad, es por ello que cuando queremos abrirnos al amor, debemos abrir la flor en nuestras vidas y honrar a nuestros ancestros en un espacio del hogar que nos conecta con el pasado, específicamente, con el lugar donde yacen las madres de nuestro pasado.

El lugar del espacio al que se acude, que encarna el momento de tránsito del sol en el nacimiento, es diverso para cada quien, tanto para sus ancestros como para usted, puesto que depende de la fecha y del lugar de nacimiento.

Este mágico ritual integra la sacralización de nuestro espacio y nuestra conexión con el pasado y sus símbolos, para resolver nuestros conflictos presentes, enraizados en el ayer, y así construir hoy, nuestro futuro, el añorado proyecto de familia…

 

Feng Shui y Kabbalah: ¿Cómo utilizar el espacio para conectarnos con el 99%?

© Por Nicolás Pierry
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En el camino a la integración, a nuestra fuente de luz, el regreso a nuestro paraíso perdido, a este estado de bienestar y felicidad inagotables podemos utilizar diversos recursos. La restricción, la meditación, la oración, el voluntariado, la creación, la receptividad, la conexión con los otros y el amor, son algunas de las formas mediante las cuales logramos traspasar este velo y fundirnos con este espacio cuántico donde yace el 99%. En psicología analítica, Carl Gustav Jung denominó a este fenómeno como la sincronicidad, cuando los eventos del mundo físico tienen un correlato directo con nuestra mentalidad o mundo interior. Algunos lo han llamado casualidad, causalidad, resonancia, ley de atracción, sintonización, sincrodestino, comunión, iluminación, en fin, muchas palabras que semánticamente aluden a un puente entre dos mundos, dos hechos, dos eventos, lo interno y externo, lo espiritual y material…

Cuando podemos controlar este fenómeno tenemos un acceso directo a la fuente de luz, al sentimiento de abundancia y plenitud que atrae y genera inherentemente plenitud infinita y nos alejamos causalmente de la ilusión de vacío, separación, carencia y necesidad.

Pero, para hacer uso de esta luz, debemos trabajar sobre la semilla, la fuente, el ser, la luz donde yace el 99%. ¿Pero dónde está este 99% si sólo vemos con nuestros sentidos el 1%?

Bueno la respuesta es en todas partes, si lo comprendemos energéticamente, y a nivel científico, en el espacio cuántico. El átomo, la base constitutiva de toda la materia, está compuesto en un 99,9% de espacio y en un 0,01% de materia, la cual corresponde al peso o espacio que ocupan los electrones y el núcleo del mismo. Entre el núcleo y los electrones hay espacio.

Pues bien, la concientización sobre el espacio y la noción de continuidad e integración entre nuestro cuerpo físico, su peso atómico y el espacio que yace dentro y fuera de nosotros de manera infinita, es algo que podemos comenzar a hacer para trabajar sobre todo este 99%.

¿Se han detenido a pensar que el espacio inmediato en el cual se gesta la vida y el escenario donde se desarrolla el hombre es: La Casa, luego el barrio, las ciudades y así progresivamente hasta llegar al universo?

Entonces, cuando queremos cambiar y hacer un “espacio” para que lleguen cosas nuevas a nuestras vidas, desarrollar virtudes, un nuevo pensamiento o nuevas formas de sentir, podemos utilizar el espacio en que vivimos y su infinita conexión cuántica con el todo, para modificar y cambiar interiormente. Después de todo, no hay diferencias entre el adentro y el afuera, la noción del cuerpo y el entorno, el observador y lo observado es una ilusión. Sabemos que podemos influir en el espacio de igual manera como éste influye en nosotros, esa es la lógica tras el efecto mariposa o dominó.

De esta manera, el administrar de manera conciente nuestro hogar, sus muebles, colores, formas, texturas, iluminación, y por sobre todo sus símbolos y así, concientizar cada habitación y espacio interior trabajando un sentido, un significado, un arquetipo y una intención para distintos deseos, el espacio recibirá el mensaje y análogamente, nos responderá.

Existe en nuestro hogar un espacio dispuesto para el mundo inconciente y escuchar nuestra voz interior, es el sector más sombrío y ausente de luz, donde gobierna la luna. Hay un lugar para ser vistos y reconocidos, iluminar a otros y ver con claridad, es el lugar de nuestra casa donde recibimos más luz del sol a lo largo del año. Así, hay espacios donde se encuentran los sueños y los anhelos, el futuro, el pasado, la abundancia, la estabilidad y el amor universal. Cada sector de su casa, mantiene a lo largo del año y todos estos años, una relación predecible y estable con el sol, el recorrido de la luna y el posicionamiento de las constelaciones. Hay un correlato simbólica y analógicamente evidente entre el mapa interior y el mapa exterior del universo. Cuando nos sintonizamos con ello y sacralizamos nuestro espacio inmediato, es como que nos extendiéramos concientemente hasta el infinito. El mismo lugar de donde venimos y somos, pues en realidad ya estamos. Solo nos falta estar concientes de ello y que nuestro espacio habitado, nuestra casa también es parte de ello y todo lo que está fuera de ésta también.

Los chinos denominaron a esta práctica de conectar el mundo físico de la casa con el universo espiritual: Feng shui. Los egipcios y mayas lo denominaron astroarquitectura. Yo, enraizado y conectado con este mismo pensamiento lo denomino psicología de los espacios.... por ello, mi misión es comunicar este mensaje y ofrecerles, si les hace sentido una asesoría en la administración terapéutica de sus espacios habitacionales… Pues este es mi trabajo, mi don y mi mensaje acuariano para la humanidad…

Una terapia espacial que promueve el cambio alquímico interior y la conexión con en el 99% de la luz que esta dentro y a todo nuestro rededor.

Los cambios físicos y las posiciones se trabajan en el 1% tangible, las intenciones espirituales se extienden alineadas con los astros hacia el 99% del espacio intangible y los efectos en el 100% se producen conforme recuperamos esta conexión natural que hemos olvidado…

 

 

 

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